En el marco del XXII Congreso Nacional de Psicología Forense bajo la consigna de analizar la disrupción tecnológica en el campo psi-jurídico, la conferencia de apertura estuvo a cargo del Lic. Luis Camargo. Con una dilatada trayectoria como perito en el Poder Judicial de Tierra del Fuego y una formación que cruza psicología y medios audiovisuales, Camargo expuso los límites éticos que enfrenta la disciplina ante el avance vertiginoso de la inteligencia artificial.

Sin desconocer los avances tecnológicos, el especialista propuso pensar la tecnología como un insumo de conocimiento que no debe reemplazar las funciones humanas específicas del ejercicio pericial:

“La cuestión simplemente es no permitir que la tecnología reemplace principios humanos fundamentales como los derechos humanos y la dignidad. No se puede desconocer el avance técnico, pero lo que no podemos pretender es que sustituya funciones que son específicas de nosotros como seres humanos en la función social que nos toca.”

Durante su intervención, Camargo cuestionó la pretensión positivista de alcanzar una objetividad absoluta en el ámbito judicial. Según el especialista, el riesgo latente en la práctica pericial es ceder ante la búsqueda de certezas irrefutables dentro de un sistema que, por su propia naturaleza, es imperfecto:

“En el ámbito judicial siempre hay una ilusión de objetividad que a veces produce cierto daño; no hay posibilidad de certezas alguna y eso tenemos que asumirlo como una reflexión ética: permitirnos habitar la incertidumbre y la duda. Por estructura, la justicia falla en el doble sentido de la palabra: de emitir una sentencia, pero también de que siempre algo se le escape.”

Al referirse a quienes se inician en la psicología forense, el profesional enfatizó que el pensamiento crítico resulta fundamental para interrogar aquello que se presenta como universal o dado:

“Lo único que nos va a salvar de no caer en la obscenidad del sistema es tener un pensamiento crítico que interrogue aquello que viene dado como sobreentendido. Interrogar el punto de lo universal es lo que va a permitir que la carrera de los jóvenes peritos sea un poco más feliz.”

Su planteo deja abierto un desafío central para la psicología forense actual: incorporar las nuevas tecnologías sin resignar la dimensión ética y crítica de la práctica profesional.